El IRPF es el impuesto que más dinero le cuesta al autónomo a final de año. A diferencia del IVA, que es neutro (lo cobras y lo pagas), el IRPF sale directamente de tu bolsillo. Y los tramos son progresivos: cuanto más ganas, mayor porcentaje pagas. La buena noticia es que hay estrategias perfectamente legales para reducir la base imponible y pagar menos. No son trucos: son los instrumentos que el propio sistema pone a tu disposición y que muchos autónomos no usan por desconocimiento.
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Un empleado paga IRPF solo sobre su sueldo neto, y además disfruta de reducciones por rendimientos del trabajo. Un autónomo tributa sobre el rendimiento neto de su actividad: ingresos menos gastos deducibles y cuota RETA. Sin reducción adicional (salvo el mínimo personal y familiar), el tipo efectivo puede superar con facilidad el 25–30% a partir de 40.000 € de rendimiento.
El primer paso para pagar menos es entender sobre qué se calcula el IRPF, y el segundo es actuar sobre esa base antes de que acabe el año.
El gasto deducible reduce euro a euro la base imponible. Un gasto de 1.000 € puede suponer un ahorro real de 150 a 470 € en IRPF dependiendo de tu tramo. Los errores más frecuentes son no deducir gastos de teléfono, suministros del hogar (si trabajas desde casa), formación, cuotas de colegios profesionales, y suscripciones a software profesional.
Revisa la lista completa de gastos deducibles antes de presentar el Modelo 130 cada trimestre. Cuanto antes los vayas acumulando, menos sorpresas en junio.
En estimación directa simplificada (el régimen de la mayoría de autónomos), Hacienda reconoce automáticamente una deducción del 5% sobre el rendimiento neto previo en concepto de gastos de difícil justificación, con un tope de 2.000 € anuales. No hace falta justificarla con facturas: la aplicas directamente en el Modelo 130 y en la declaración anual.
Si tu rendimiento neto antes de esta deducción es de 40.000 €, te ahorras 2.000 € de base imponible gratis.
Las aportaciones a un plan de pensiones individual reducen directamente la base imponible general del IRPF. El límite es el menor de: 1.500 €/año o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. Si además tienes empleados, puedes sumar hasta 8.500 €/año adicionales aportando al Plan de Empleo Simplificado para autónomos (PESA), creado en 2023.
Un autónomo en el tramo del 37% que aporta 1.500 € al plan ahorra 555 € en IRPF ese año.
El plan de pensiones solo se puede rescatar en determinados supuestos (jubilación, invalidez, desempleo de larga duración, enfermedad grave). No es liquidez. Aporta solo lo que puedas permitirte inmovilizar a largo plazo.
El seguro de salud privado es un gasto deducible con un tope especial: 500 €/año por persona asegurada (el autónomo, el cónyuge y cada hijo menor de 25 años). Una familia de 4 puede deducir hasta 2.000 €. Si contratas un seguro de salud para ti y tu familia, asegúrate de que esté a nombre de la actividad y guarda las facturas.
Lee nuestra guía sobre el seguro médico deducible para ver los requisitos exactos.
Los bienes con vida útil superior a un año (ordenadores, mobiliario, vehículos) no se deducen de golpe, sino que se amortizan durante varios años. Pero puedes elegir el ritmo dentro de los coeficientes máximos de la tabla de Hacienda. Un ordenador puede amortizarse en 4 años (25%/año) o en 2 años (50%/año) en estimación directa simplificada. Si tienes gastos de amortización pendientes, aplícalos este año.
Consulta nuestra guía de amortización de activos para ver los coeficientes actualizados.
El vehículo es uno de los gastos más discutidos. En IRPF, Hacienda exige uso exclusivo profesional para deducirlo al 100%. Es difícil de justificar salvo en casos concretos (representantes comerciales, transporte de mercancías). Hay que sopesarlo: si Hacienda revisa y no considera el uso exclusivo, el gasto no procede. Documenta con detalle el uso profesional si decides deducirlo.
El IRPF tributa en el año en que se imputa el rendimiento. Si facturas un proyecto grande en diciembre pero puedes razonablemente emitir la factura en enero del año siguiente (porque el trabajo finaliza entonces), el ingreso tributa en el año siguiente. No es evasión: es gestión del devengo. El límite es que la factura debe coincidir con la prestación efectiva del servicio.
La lógica contraria: si tienes gastos previstos para los primeros meses del año siguiente (renovar equipos, contratar servicios, hacer formación), adelántalos a diciembre de este año. El gasto se imputa en el ejercicio en que lo pagas, reduciendo la base del año en curso.
Los gastos de formación relacionados con tu actividad son 100% deducibles: cursos online, másters, libros técnicos, congresos y seminarios del sector. A diferencia de la formación personal, la profesional no tiene límite de deducción. Si estás planteándote un curso de 2.000 €, el coste real para un autónomo en el tramo del 30% es de 1.400 €. Ver guía completa de formación deducible →
La estimación directa simplificada aplica el 5% automático por gastos de difícil justificación (máx. 2.000 €). La estimación directa normal no tiene ese límite, pero requiere contabilidad completa. Si tus gastos reales justificables superan el 5% del rendimiento neto, la modalidad normal puede salirte más a cuenta. El cambio de modalidad requiere comunicarlo a Hacienda antes del 31 de diciembre para aplicarlo al año siguiente.
El Modelo 130 se presenta en los primeros 20 días de abril, julio, octubre y enero. Calcula el importe exacto con nuestra calculadora. Calcular Modelo 130 →
De todas las estrategias, las que tienen mayor impacto para la mayoría de autónomos son:
El resto son ajustes adicionales que suman, pero sin los tres primeros los demás tienen poco efecto. Habla con un gestor antes de la declaración anual si tus ingresos superan los 50.000 €: el ahorro potencial justifica con creces su coste.
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