Muchos autónomos y freelancers fijan su tarifa por hora "a ojo": miran lo que cobra la competencia, redondean una cifra que les parece razonable y empiezan a facturar. El problema es que esa tarifa puede estar muy por debajo de lo que necesitan para vivir, pagar impuestos y mantener el negocio a flote. Este artículo explica la fórmula real para calcular tu precio por hora de forma que cubras todos tus costes y te lleves a casa el sueldo que quieres.
¿Prefieres calcularlo directamente? Introduce tus datos y obtén tu tarifa recomendada en segundos →
El punto de partida es simple:
Parece sencillo, pero los tres elementos que componen esa fórmula son más complejos de lo que aparentan. La mayoría de los errores de precio ocurren porque alguno de ellos se calcula mal, especialmente las horas facturables reales, que casi siempre se sobreestiman.
Los costes anuales son todo lo que gastas para mantener tu actividad en marcha, independientemente de cuánto factures. Hay que dividirlos en varias categorías:
La cuota de autónomo es uno de los costes más importantes y a veces se olvida en el cálculo. Varía según el tramo de ingresos netos previstos. Para 2026, la cuota mínima parte de unos 230 €/mes (tramo de ingresos hasta 670 €) y sube progresivamente. Para ingresos en torno a 1.500-1.700 €/mes de rendimiento neto, la cuota se sitúa alrededor de 294 €/mes (3.528 €/año). Consulta la calculadora de cuota de autónomo para tu tramo exacto.
El IRPF no se descuenta automáticamente como en una nómina. Tienes que reservarlo tú. Un punto de partida razonable es entre el 20% y el 25% del rendimiento neto estimado, aunque el porcentaje exacto depende de tu base imponible y circunstancias personales. Si no calculas esto, acabarás el año con una factura de Hacienda que no tenías prevista.
Viajes de trabajo, material específico por proyecto, licencias puntuales o subcontrataciones. Estímalos conservadoramente para no inflar demasiado el coste base.
Un ejemplo real para un freelance de marketing digital trabajando desde casa:
| Concepto | Importe anual estimado |
|---|---|
| Telefonía e internet (50% deducible) | 600 € |
| Suscripciones de software (Google Workspace, herramientas SEO, Contratia…) | 1.200 € |
| Seguro de RC profesional | 300 € |
| Gestoría fiscal | 900 € |
| Formación y libros técnicos | 600 € |
| Marketing (dominio, hosting, publicidad) | 800 € |
| Gastos variables (viajes, material) | 1.000 € |
| Cuota RETA | 3.528 € |
| Reserva IRPF estimada (22%) | 4.500 € |
| Total costes anuales | 13.428 € |
Este es el cálculo que casi todo el mundo hace mal. La intuición inicial es: "trabajo 8 horas diarias, 5 días a la semana, 52 semanas: son 2.080 horas al año". Algunos son más cuidadosos y restan festivos, quedando en unas 1.760 horas laborables. Pero ninguna de esas cifras es tu horas facturables reales.
Las horas facturables son las que puedes cobrar directamente a un cliente. El resto del tiempo de trabajo existe, pero no genera facturación directa:
El error más común es calcular el precio sobre las 1.760 horas laborables teóricas. Si en realidad solo facturas 1.000 horas reales al año, cobrar sobre las 1.760 te deja cobrando un 43% menos de lo que necesitas. Ese diferencial es la diferencia entre un negocio sostenible y uno que sangra dinero sin que lo notes.
Una vez hechos todos los descuentos, las horas facturables reales de un freelance típico que trabaja solo suelen quedar entre 900 y 1.100 horas al año. Utilizar 1.000 horas como referencia de cálculo es un punto de partida prudente y realista.
El beneficio deseado es lo que quieres ingresarte a ti mismo, lo que los anglosajones llaman "owner's salary". No es un "extra" ni un lujo: es el motivo por el que trabajas. Si no lo calculas explícitamente, la tendencia es ponerse una tarifa baja, cubrir apenas los costes y trabajar mucho por poco.
Piénsalo así: si fueras empleado de alguien, ¿cuánto querrías cobrar de sueldo bruto? Ese es tu punto de partida. Como autónomo, para llevarte 2.500 €/mes netos a casa necesitas generar aproximadamente 3.100-3.300 €/mes brutos antes de IRPF (dependiendo de tus deducciones y tramo). Anualizado: unos 37.200-39.600 € brutos para un neto de 30.000 €.
Para este ejemplo usaremos un objetivo de 24.000 € netos al año (2.000 €/mes), que equivale a unos 30.000 € brutos aproximadamente.
Juntando los tres elementos del caso anterior (freelance de marketing digital, trabaja desde casa, sin empleados):
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Costes fijos operativos anuales | 5.400 € |
| Gastos variables estimados | 1.000 € |
| Cuota RETA anual | 3.528 € |
| Reserva IRPF estimada | 4.500 € |
| Beneficio deseado (sueldo neto objetivo) | 24.000 € |
| Total necesario anual | 38.428 € |
| Horas facturables reales al año | 1.000 h |
| Precio/hora mínimo | 38,43 €/hora |
Este es el precio mínimo al que deberías facturar para alcanzar tus objetivos. En la práctica, conviene añadir un margen del 10-20% sobre ese mínimo para absorber imprevistos, proyectos menos rentables o periodos de menor actividad.
Para tener una referencia del mercado, estas son las tarifas habituales en España por sector en 2026:
| Perfil | Rango habitual (€/hora, sin IVA) |
|---|---|
| Programador / desarrollador web | 60 – 90 €/h |
| Diseñador UX/UI o gráfico | 35 – 55 €/h |
| Consultor de marketing digital | 40 – 65 €/h |
| Consultor de estrategia o management | 50 – 80 €/h |
| Redactor de contenidos | 25 – 40 €/h |
| Fotógrafo o videógrafo | 40 – 70 €/h |
| Formador / coach | 50 – 100 €/h |
Cuando el precio calculado está por encima de lo que el mercado parece dispuesto a pagar, hay cuatro palancas posibles. Actuar sobre cualquiera de ellas mejora la ecuación:
¿Te compensa ser autónomo a este precio? Compara tu neto como freelance con el de un asalariado equivalente usando el simulador autónomo vs asalariado.
El precio por hora es tu tarifa base sin IVA. Cuando emites una factura, añades el IVA correspondiente (normalmente el 21%) por encima de tu precio. El IVA nunca es tuyo: lo recaudas en nombre de Hacienda y lo ingresas cada trimestre mediante el Modelo 303. Tu presupuesto y tus cálculos de rentabilidad siempre se hacen sobre el precio sin IVA.
Lo más efectivo es comunicarlo con tiempo (dos o tres meses de antelación), dar una razón breve y razonable (inflación, mayor especialización, aumento de costes) y demostrar el valor entregado hasta ese momento con datos concretos. Los buenos clientes lo entienden. Los que se van por una subida razonable de precio rara vez eran clientes rentables a largo plazo.
No. Es perfectamente habitual y aceptado tener tarifas distintas según el tipo de proyecto (trabajos urgentes, proyectos complejos, clientes pequeños vs grandes). Lo importante es que cada trabajo cubra como mínimo tu coste por hora real. Cobrar por debajo de ese mínimo en algunos proyectos debería ser una decisión consciente y puntual, no la norma.
Depende del contexto. En presupuestos a empresas y autónomos españoles, el estándar es presentar el precio sin IVA y añadir la línea de IVA después. Para clientes particulares (consumidores finales) puede ser más claro dar directamente el precio con IVA incluido para evitar confusiones. Lo que nunca debe confundirse es el neto de IRPF: eso es una retención que en algunos casos aplica el cliente, pero no cambia tu tarifa base.
Registra cada factura, ve cuánto llevas facturado este trimestre y sé siempre consciente de si estás cobrando lo que necesitas.
Empezar gratis →